Hay algo maravillosamente sincero en el abedul. No pretende ser llamativo ni excepcional; por el contrario, ofrece una paleta de colores suaves y una textura fina y uniforme que invita a la sutileza. Sin embargo, de vez en cuando, la naturaleza interviene y transforma esta humilde madera en algo mucho más expresivo. Este cuenco de abedul con vetas es uno de esos ejemplos de transformación.
El «spalting» se produce cuando la madera comienza a descomponerse lo suficiente como para que los hongos naturales se abran paso a través de la veta. El resultado es un entramado de líneas negras trazadas, suaves manchas que recuerdan a las nubes y tonos cambiantes que casi parecen acuarela sobre madera. Cuando cogí por primera vez este trozo de abedul en mi taller de Carcasona, supe que había llegado a ese momento perfecto: seguía siendo resistente y duradero, pero ya presentaba ese carácter que hace que el torneado artístico de la madera resulte tan gratificante.
El torneado de la madera con vetas de podredumbre requiere cuidado. Se comporta de manera diferente al pasar la gubia, y sus motivos se van revelando poco a poco a medida que la forma va tomando forma. Mantuve el perfil del cuenco abierto y acogedor, imaginándomelo lleno de verduras frescas, tomates y hierbas aromáticas en una cálida tarde. El color claro natural de la madera de abedul la convierte en un magnífico complemento para los alimentos, y el efecto «spalting» le aporta una sensación de movimiento que resulta casi refrescante.
Una vez aplicado La Popote, la superficie queda lisa, natural y segura para el uso diario. Se conserva la naturaleza orgánica de la madera, y el cuenco presenta el suave brillo propio de un objeto de madera hecho a mano y tratado con productos ecológicos, en lugar de con recubrimientos sintéticos. Se trata de una pieza pensada para ser utilizada: lo suficientemente resistente como para las comidas diarias, pero también lo suficientemente expresiva como para exhibirse como una obra de arte en madera de colección.
Tanto si lo saca para las comidas de verano como si lo deja en la mesa a modo de discreta escultura, este cuenco transmite la calidez de mi taller y la suave imprevisibilidad de la naturaleza. Si su estilo le resulta atractivo, le invito a que lo acoja en su hogar o a que descubra el resto de piezas de mi colección.
Diámetro: 24 cm. Altura: 9 cm. Peso: 480 g.








